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jueves, 2 de octubre de 2008

Y con paso de Invierno se fué Septiembre

El verano llegó y tal como vino, se fué. Me gustaría decir que he abandonado temporalmente los proyectos cotidianos para hacer una burrada de cosas nuevas, interesantes, bonicas y creativas. La realidad es que hagas lo que hagas en verano, siempre parece que has perdido mucho más tiempo del que has disfrutado.

Quizá nos ponemos metas muy grandes para tan poco tiempo de vacaciones, o quizá refugiamos en ese tiempo real todas las iniciativas y sueños irreales que no llevamos a cabo durante el resto del año y, al llegar y pasar el verano, chocamos con lo imaginario de su naturaleza...

Sea como sea, llevaba montón de tiempo sin escribir en el blog. ¿La culpa?. Claro, del Verano. (:P) . ¿Que qué he hecho?. Pues un poco de todo. Este ha sido el verano de reencontrar amigos y enterrar definitivamente viejos litigios. Este ha sido el verano de la vuelta a Miranda, quizá no tan gloriosa como hubiésemos deseado, pero vuelta al fin y al cabo. También ha sido el verano de encauzar mi vida, de volver a la uni o de visitar las tierras de mi madre. Ha sido un verano de máquina del tiempo, de balance de cuentas serio, de amigos, de risas y de guiños de la vida.

En general, el verano ha pasado, nos ha dejado más experiencia y algo más colocada la cabeza. ¿Colocada para qué? Pues para lo que viene. Volvemos a estudiar y además, aprendemos idiomas (me he matriculado de Japones y Alemán) y encima nos hace ilusión. Afrontamos la vida solos y antes del siguiente septiembre volveremos a hacernos las preguntas de siempre... Trabajo, Salud, Amigos, Dinero y Amor.

Pero por encima de todo, este año tendremos que decidir qué y quién queremos ser.

Os dejo con algo de música... Un descubrimiento reciente que me encanta (sobre todo por la letra)

domingo, 20 de julio de 2008

El devenir de los días


De nuevo, poca luz y menos vistas. Es curioso lo que centra estar a oscuras. Ayuda a prescindir de todos los ruidos y destellos que nos acompañan en el mundo cotidiano. Es como prepararse para cruzar un rio. Te centras en el problema, -la corriente de agua-, te deshaces de todo lo prescindible para ese problema, -eliminas todo el peso que puedas-, y por último te rodeas del problema hasta saber si eres más fuerte que él, -te metes en el agua y nadas o te ahogas-.

Usando esto para mirar cómo han ido los últimos días, casi todo lo que hago parece prescindible. Desde la escasa luz que me acompaña, mis dos pequeñas escapadas hacia la felicidad parecen más la pataleta de un niño que una elección consciente de vida y ocio. Sin embargo, se mueve. En estos dos días me he sentido mucho más director y motor que público y pasaje.

Y todo se reduce a ver amigos que tienes perdidos, cantar a grito pelado canciones comunes en una discoteca, salir sin pretensiones y descubrir un directo en un bar, cambiar dos bromas por un par de sonrisas y ahogar al hada verde de la absenta para que no necesite ningún alma.

Eso y conseguir emocionarse porque alguién te recuerda que "Se Acerca el Invierno" y cambia dos palabras contigo mientras rubrica tu recuerdo.

¿Será verdad eso de que en los pequeños gestos, por futiles que parezcan, se esconden las grandes esperanzas?

Espero que sí, porque hoy una de las personas a las que más admiro en el mundo estaba dispuesta a cambiar sus grandes logros sólo por seguir un latido travieso que empezó hace tres décadas. Yo estaba allí y ví el gesto, ese brillo en los ojos a media frase, y un mundo donde eso no sea esperanzador, es un mundo que no merece la pena.

viernes, 18 de julio de 2008

¿Tú también, Bruto?




Una hoja en blanco. La luz de mi pantalla como única nota de color y movimiento en un mundo oscuro y silencioso. Estoy fuera del tiempo, fuera del continuo machaqueo de la ley de acción-reacción que rige el triste mundo de los humanos. Con la luz, con el sol, volverá el ruido y la sociedad inundará lo bello. Me encanta escribir de noche.

Miro el título de la entrada, y al mirarlo se me viene una sonrisa a la boca. Lo he escrito antes de pensar siquiera en el texto. El concepto de esta entrada es más el título que el texto, es anterior al resto, tiene una experiencia y una vida que el resto de la entrada añorará. Las ideas que salten de entre estas líneas mirarán hacia arriba con respeto y desearán haber sido la idea que creó el encabezado. De alguna manera, el preludio de lo que se diría ha devorado a lo que se iba a decir. Hace tanto que no escribo.

Llevo escrito lo justo para llenar algo menos de cinco mensajes de móvil, y como si la hubiese convocado con urgencia, aparece La Duda. Nos sentamos. Lo hablamos. Le explico que da igual si alguien lee o no lee estas entradas. Comentamos que no tiene más sentido que el estricto gusto de ordenar pensamientos y resumenes de otra manera. Me recuerda que se convertirá en rutina, que no llevo bien las obligaciones y que soy de abandonar proyectos. Me revuelvo y me tiro al cuello, no tiene sentido modelar el qué será con lo que ya fué. Duda sobre duda, se agazapa en su rincón y espera volver a tener razón. ¿Alguna vez escribí con sentido?

La fuga inversa sigue su curso. Cada vez hay más de mí en la telepantalla. Cuanto más escribo, más salgo del punto muerto de su visión. Sin embargo, la libertad sigue siendo poder decir que dos y dos son cuatro. A partir de aquí, la certeza fria de que nos veremos en la amplia vereda que nos espera al traspasar cualquier discreta puerta trasera, y la duda de si eso será antes o después de sumar cinco con ciento uno.

... Yo también, que burro...