domingo, 20 de julio de 2008

Ladys 'an Genttlemens... BloodBowl!!!

Hoy estamos prolíficos... Llevo dos entradas de las de diario y hay que darle algo de espacio a lo verdaderamente importante.

El caso es que hace un mes, de la mano de mi hermano (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado) empezamos a investigar cómo estaba el tema de uno de los juegos por los que babeabamos cuando viviamos en provincias. El BloodBowl.

Para los que no conozcais el juego, ahí va un resumen rápido: BloodBowl representa partidos de algo similar al fútbol americano, pero en el universo de Warhamer Fantasy. Vamos, una cafrada en la que orcos, humanos, elfos, no muertos y otros tantos bichos de fantasía, se meten de cazos intentando marcar touchdown mientras se apalean alegremente.

Equipo Nurggle con Cthulhu como bestia. Conversión de Luizda vista en Foro BloodBowl.

A día de hoy, el juego está basado más en la comunidad de jugadores que en el soporte comercial de la compañia que lo llevaba, la sempiterna Games Workshop. Los jugadores se han fusionado con los diseñadores del reglamento y del trasfondo en una suerte de simbiósis que permite cosas como el Living Rulebook. Un "reglamento vivo" que se revisa por los jugadores y se actualiza en consenso con los diseñadores del juego. Actualmente van por la quinta edición de las reglas, y son de descarga gratuita a la par que facilmente encontrables tanto en la verisión original inglesa, como en la versión traducida:

- Living Rulebook 5 (Inglés)
- Living Rulebook 5 (Castellano)

Con la convicción de que el juego estaba vivo, empezamos de nuevo el proceso de iniciación. Otra vez empezamos a preguntarnos por razas, habilidades y tiendas de miniaturas. Como si no hubiesen pasado los años, me encontré montando equipos y preguntandome qué necesitaría para para pintar correctamente las minis,- y si me quedarían bien o hechas un churro-, y sobre todo, si tendría pasta para financiar otro vicio. Por lo menos después de pagar la pintura, este es barato.

Si todo sale como debería, para el mes que viene podremos empezar una liguilla con cuatro entrenadores. En principio tenemos:
  • Hombres Lagarto
  • Amazonas
  • Nigromantes
  • Humanos
¿Alguna idea para el nombre del equipo de nigromantes?

Ah! Como curiosidad, comentar que en breve estará disponible en versión pixel corretón para las grandes (Xbox, PS3) y para alguna de las chiquis (NDS). Os pongo un trailer mientras pensais nombres de equipo

El devenir de los días


De nuevo, poca luz y menos vistas. Es curioso lo que centra estar a oscuras. Ayuda a prescindir de todos los ruidos y destellos que nos acompañan en el mundo cotidiano. Es como prepararse para cruzar un rio. Te centras en el problema, -la corriente de agua-, te deshaces de todo lo prescindible para ese problema, -eliminas todo el peso que puedas-, y por último te rodeas del problema hasta saber si eres más fuerte que él, -te metes en el agua y nadas o te ahogas-.

Usando esto para mirar cómo han ido los últimos días, casi todo lo que hago parece prescindible. Desde la escasa luz que me acompaña, mis dos pequeñas escapadas hacia la felicidad parecen más la pataleta de un niño que una elección consciente de vida y ocio. Sin embargo, se mueve. En estos dos días me he sentido mucho más director y motor que público y pasaje.

Y todo se reduce a ver amigos que tienes perdidos, cantar a grito pelado canciones comunes en una discoteca, salir sin pretensiones y descubrir un directo en un bar, cambiar dos bromas por un par de sonrisas y ahogar al hada verde de la absenta para que no necesite ningún alma.

Eso y conseguir emocionarse porque alguién te recuerda que "Se Acerca el Invierno" y cambia dos palabras contigo mientras rubrica tu recuerdo.

¿Será verdad eso de que en los pequeños gestos, por futiles que parezcan, se esconden las grandes esperanzas?

Espero que sí, porque hoy una de las personas a las que más admiro en el mundo estaba dispuesta a cambiar sus grandes logros sólo por seguir un latido travieso que empezó hace tres décadas. Yo estaba allí y ví el gesto, ese brillo en los ojos a media frase, y un mundo donde eso no sea esperanzador, es un mundo que no merece la pena.

viernes, 18 de julio de 2008

¿Tú también, Bruto?




Una hoja en blanco. La luz de mi pantalla como única nota de color y movimiento en un mundo oscuro y silencioso. Estoy fuera del tiempo, fuera del continuo machaqueo de la ley de acción-reacción que rige el triste mundo de los humanos. Con la luz, con el sol, volverá el ruido y la sociedad inundará lo bello. Me encanta escribir de noche.

Miro el título de la entrada, y al mirarlo se me viene una sonrisa a la boca. Lo he escrito antes de pensar siquiera en el texto. El concepto de esta entrada es más el título que el texto, es anterior al resto, tiene una experiencia y una vida que el resto de la entrada añorará. Las ideas que salten de entre estas líneas mirarán hacia arriba con respeto y desearán haber sido la idea que creó el encabezado. De alguna manera, el preludio de lo que se diría ha devorado a lo que se iba a decir. Hace tanto que no escribo.

Llevo escrito lo justo para llenar algo menos de cinco mensajes de móvil, y como si la hubiese convocado con urgencia, aparece La Duda. Nos sentamos. Lo hablamos. Le explico que da igual si alguien lee o no lee estas entradas. Comentamos que no tiene más sentido que el estricto gusto de ordenar pensamientos y resumenes de otra manera. Me recuerda que se convertirá en rutina, que no llevo bien las obligaciones y que soy de abandonar proyectos. Me revuelvo y me tiro al cuello, no tiene sentido modelar el qué será con lo que ya fué. Duda sobre duda, se agazapa en su rincón y espera volver a tener razón. ¿Alguna vez escribí con sentido?

La fuga inversa sigue su curso. Cada vez hay más de mí en la telepantalla. Cuanto más escribo, más salgo del punto muerto de su visión. Sin embargo, la libertad sigue siendo poder decir que dos y dos son cuatro. A partir de aquí, la certeza fria de que nos veremos en la amplia vereda que nos espera al traspasar cualquier discreta puerta trasera, y la duda de si eso será antes o después de sumar cinco con ciento uno.

... Yo también, que burro...